Empezar desde cero es ley si queremos crecer

Empezar desde cero es ley si queremos crecer

Oh! empezar desde cero… En principio parece aterrador, pero es algo que en la vida cotidiana sucede más a menudo de los que podemos darnos cuenta.

Cada mañana cuando nos despertamos empezamos desde cero un nuevo día con sus afanes y labores. Ningún día es igual al anterior por más que me digas que vives en una rutina. Tu rutina tiene variantes y suceden todos los días…

Si despertar por la mañana es comenzar desde cero, quizás le perdamos un poco el pavor a lo que nos han enseñado culturalmente a suponer de ello.

Te voy a contar un poquito mi historia que es muy común… y posiblemente les suceda de forma similar a muchas personas en el mundo entero. Justamente por eso es que podría tener cierto interés para tu vida cotidiana.

Como tú, vengo de una familia en la que siempre el dinero ha sido una cuestión de lucha… siempre con lo justo, siempre como todos.

Terminé el secundario y empecé en la universidad la carrera de Licenciatura en psicología, ya que era la formación más humanista dentro de las pocas opciones que había en ese entonces.

Simultáneamente necesitaba trabajar para poder costearme los estudios porque mis padres no estaban en condiciones de hacerlo, al menos del todo.

Es así que tomaba trabajos como empleada de comercio a medio tiempo, mientras continuaba estudiando.

Sinceramente siempre la pasaba muy mal en los diversos trabajos, porque había compañeros de mal talante y muy competitivos, además de patrones exageradamente exigentes y con paupérrimo don de gente.

Crecí en una familia armónica y respetuosa de personas trabajadoras y responsables. Trabajar mucho nunca fue un problema para mí, aunque sí lo era trabajar mal, siendo mal tratada, ignorada, y obviamente mal pagada aunque yo siempre me esmeraba mucho en mejorar, aprender y hacer las cosas mejor cada día.

Tan mal me sentía que todos los días antes de ir a trabajar necesitaba sentarme como una hora en un sillón de mi casa para metabolizar y digerir el mal trato que me tocaría enseguida, que me producía desesperantes dolores de estómago.

¿Te sucedió alguna vez?

Sin embargo en mi cabecita no había otra opción más que trabajar para obtener el poquísimo dinero que me daban y costear dificultosamente mis estudios.

Pasé de trabajo en trabajo buscando uno mejor, me vine a vivir a Buenos Aires cuando conocí a mi esposo y, enseguida me tomaban en cualquier empleo, porque obviamente siempre reunía las condiciones que los patrones buscaban…

Me era fácil conseguir “empleo”, pero me era muy difícil soportar las condiciones laborales. De cualquier manera era mi responsabilidad y tenía que hacerlo para contribuir en mi hogar recién armado…

Bueno, he pasado por diferentes empresas y he sido secretaria ejecutiva de altos mandos militares en el área de medicina, he trabajado en importadoras de renombre como “hácelo todo” y lo digo literalmente.

Hacía todo lo que surgía, todo lo que me pedían, incluso el trabajo de algunos compañeros, hasta llegué a armar exposiciones donde la empresa levantaba la plata “en pala” y todo por el mismo sueldo, que por cierto era muy inferior al de esos que llegaban tarde y me enfardaban su trabajo.

El ninguneo de parte de los dueños era atroz cuando no rayaba con la maldad y la falta de respeto absoluta.

Tal es así que una vez mi bebita de 6 meses estaba internada con convulsiones y la dueña del trabajo me llamaba al celular para preguntarme insistentemente cuándo regresaba a trabajar… Tenía mi bebé internada, por Dios!!!!

Pero el destino siempre tiene un AS en la manga… te presenta una situación aparentemente problemática para que puedas dar el salto sin red.

Como sucede tan habitualmente, la empresa se declaró fraudulentamente en quiebra, con lo cual me despidieron sin indemnización. ¿Te suena?

Cuando me encontré sin trabajo con una nena chiquita (gracias a Dios mi esposo tenía su negocio y aún hoy sigue con ello) sentí una iluminación repentina!

Tuve la idea de empezar a vender un sistema para adelgazar sin dietas, que era un conocimiento que yo tenía hacía años pero nunca lo había utilizado.

Es así que me puse a ello, me puse a armar el curso y hacer todo lo pertinente con la intención de venderlo y empezar mi vida laboral independiente.

Bueno, primero voy a hacer un inciso… mi segundo nombre es “AHORA”, aunque estaba rodeada de gente que se llamaban “Después” y eso me dio la fuerza para empezar a darle forma a una iluminación repentina, que se inició DESDE CERO.

Sí, desde cero porque no tenía nada cuando empecé más que una idea sin forma y sin estructura. No tenía dinero, no sabía cómo implementaría la idea, no tenía tecnología, no estaba segura si funcionaría, en ese momento no eran conocidos los productos digitales y había muchos muuuchos más obstáculos.

De nuevo el destino fue interviniendo de a poco… cuando era absolutamente necesario y de forma inesperada. Yo sólo me ocupaba de ir generando y armando el contenido de lo que quería que fuera un curso. ¿Pero cómo lo vendería o entregaría a los compradores?

Bueno, después de muchos rompederos de cabeza y sin capital, un día un amigo me propone grabar el curso en los primeros cd’s vírgenes que estaban saliendo al mercado. Él tenía computadora con grabadora de cd’s y yo hacía en una impresora común el logo en papel obra y lo pegaba en los discos grabados.

De a poco, hablando con mucha gente y en cada oportunidad vendí algunos cursos que funcionaban muy bien y la gente adelgazaba, pero no tenía la posibilidad de hacer publicidad para vender más…

Sin embargo mi deseo de libertad era tan fuerte que me fui convirtiendo en una “busca vidas”; me metía en cuanto multinivel aparecía y me las rebuscaba para utilizar mis conocimientos y vender algo, entonces hacía los catálogos para los downlines de cada multinivel y efectivamente los vendía.

De a poco se iba perfilando que me encantaba todo lo que tenía que ver con la salud y se me acercaba gente con intereses afines…

Luego un día se me ocurrió que quería diseñar páginas web, pero otra vez los obstáculos se hacían presentes…

Las computadoras recién salían, eran muy caras y por supuesto yo no tenía una; tenía poca idea del uso de programas gráficos y mucho menos de diseño web; tampoco tenía dinero para hacer cursos (ni siquiera en las “Academias Ilvem”) y tampoco tenía salida aparente…  

Pero como siempre, tenía un deseo intenso y la fuerza de mi segundo nombre ¿lo recuerdas? Me llamo Ahora. Entonces obviamente me puse en acción, miraba de costado los libros de diseño en los kioscos, me pasaba horas en locutorios ensayando con programas gráficos básicos, buscaba y buscaba, hablaba con quién podía y siempre estaba a la pesca de oportunidades, personas e ideas y, me hice casi experta en “cazarlas al vuelo y tomarlas”.

Bien, otro amigo me regaló una computadora muy limitadita pero en funcionamiento… y con eso empecé.

Mis deseos a lo largo de la vida han sido muchos, pero no quiero aburrirte.

Sólo quiero decirte que cada una de las cosas que en algún momento fueron sueños lejanos, con la fuerza de la acción, hoy son realidades en mi vida cotidiana.

He logrado cada una de mis metas y siempre fue sin saber cómo…; siempre fue empezando en cada oportunidad desde CERO; siempre fue aún sin tener las habilidades, el dinero o los conocimientos, siempre desafiando lo que los demás me decían en contra: que no era momento, que era imposible, que no tenía los medios, que me centrara en cosas más realistas… En fin.

Te prometo que en mi vida todos esos deseos locos, pasados de inocencia, hoy son totalmente reales, tienen masa, peso y existencia.

Es indudable que los he logrado y ya nadie me dice que son sueños vanos…

Sin embargo me dicen que son sueños imposibles los que todavía no se han manifestado.

Ellos no saben que yo sigo y sigo con fuerza, voluntad  y AHORA para lograrlos, trabajando en pantuflas, a mi tiempo y ritmo y cómodamente en casa y siendo mi propio jefe.

Lo que quiero hacer con toda esta perorata, es animarte a tomar consciencia de que todos podemos lograr cualquier cosa que realmente queramos lograr.

No hay barreras para los sueños, más que las que tú te pones como excusas para frenarte de saltar sin red. - Twittea

Powered by Vcgs-Toolbox

Lo que todavía no sabes es que algún ave te alzará en su vuelo y así podrás ir para arriba sin caer.

Dejar de ser empleado es ciertamente desafiante, pero la libertad es preferible a la chatura de una vida en el miedo, la indecisión y la postergación de tus metas.

Una vez que aprendes a montar el viento puedes dominar el terror cada vez que aparece. - Twittea

Powered by Vcgs-Toolbox

Ojo, yo no te digo que ya no tendrás miedo… Sí, obviamente lo tendrás en cada desafío, pero el problema no es tener miedo. El problema es ceder ante él como un esclavo y que te domine como un tirano.

¿Qué quieres hacer?

Tu vida es tuya y sólo tú puedes decidir si quieres aprovecharla o seguir sobreviviendo por un sueldo que te hace más daño de lo que te aporta.

Con inmenso cariño

Silvana Paola Gonella

Una vez que aprendes a montar el viento puedes dominar el terror cada vez que aparece.
Una vez que aprendes a montar el viento puedes dominar el terror cada vez que aparece.

Tips Exclusivos para Emprendedores Online

Mantente al tanto de todo y recibe noticias especiales para hacer crecer tu negocio, directo en tu casilla de email.


Hoja de vida

Social y Contacto

Mi trabajo

Creaciones y Trayectoria